17 abr 2007 - 06:35 AM

En 1816 una fragata francesa encalló cerca de Marruecos. No habían suficientes botes salvavidas. Los restos del navío formaron la única balsa que mantuvo a 149 personas. La tempestad los arrastró al mar abierto por más de 27 días sin rumbo.
La dramática experiencia de los sobrevivientes impresionó a un artista: Gericault, que hizo un estudio sustancial de los detalles para esta pintura. Él entrevistó a los supervivientes, a los enfermos e incluso vio a los muertos. Horrorizado reprodujo la íntima realidad humana en esa situación.
"La Balsa de la Medusa" de Theodore Gericault. Figuración de un acontecimiento que conmovió a Francia. El naufragio de la nave la Medusa (el 2 de Julio de 1816), con repercusiones que tocaron lo más profundo del alma humana.
En ella vemos las diferentes actitudes humanas que se manifiestan en los momentos límites de la vida.
Nos queda pensar en que lugar estaríamos nosotros.
¿Cuántas veces atravesamos situaciones difíciles y de qué forma las enfrentamos?
¿Nos dejamos derrotar? ¿Tiramos a la deriva todas nuestras fuerzas?
¿No creemos que tenga solución?
¿Dudamos de todo y de todos?
¿Somos los que mantenemos la esperanza por encima de todo?
¿No dejamos de esforzarnos para llegar al triunfo?
Si observamos detenidamente, puede decirse que no se ve ningún navío que viene a rescatarlos. Pero sin embargo hay un grupo decidido a luchar hasta sus últimas fuerzas para salvar a toda la tripulación. La Balsa es el Planeta, los tripulantes forman la Humanidad y las actitudes que cada uno adopta ante la vida.
Con todo mi cariño
Cori
5 abr 2007 - 03:27 AM
Dicen que a cierta edad las personas nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años muy jóvenes, las figuras delgadas y espectaculares…
Yo no se si me habré vuelto invisible para el mundo…
Es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora, nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento de mi existencia.
Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas (¡¡¡Por suerte!!! debe ser muy aburrido)
Descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.
Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás.
Y a pesar de ello… ¡quererme mucho!
Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fui… sonrío a la que soy…
Tan mal no me ha ido… ¡estoy aquí!
¡Que bien vivir sin la obsesión de la perfección!
Después de todo cuando decidí, que no quería la perfección, comencé a reaccionar y a alcanzar objetivos, y a sentirme feliz conmigo misma.
¡Que bien no sentir ese desasosiego permanente que produce correr permanentemente buscando que todos te quieran!
¡¡Qué bien está empezar a quererse y respetarse uno mismo!!
¡Qué suerte haber comprendido que la magia y el poder no están en el exterior, sino en mí!
20 mar 2007 - 02:22 AM
En respuesta a... Carta de una madre de Korina
Mamá, que hermosa palabra, es una palabra universal, ya que es la más importantes de las todas las Palabras.
Mamá significa: Aire, tierra, agua y fuego por que sin ella no existiríamos
Mamá significa: Amor, por que nuestra madre nos amo aún sin conocernos, es decir antes de que naciéramos.
Mamá significa: Ángel, por que ella siempre vela por nosotros.
Mamá significa Camino, por que su único deseo es saber conducirnos por el buen camino.
Mamá significa: Eternidad, por que es capaz de morir por nosotros.
Mamá significa: Familia, por que ella siempre quiere que estemos juntos.
Mamá significa: Sabiduría, por que ella lo sabe todo (otra cosa es que queramos escucharla)
Mamá significa: Sacrificio por todo el dolor que ella siente por nosotros cuando estamos enfermos y nos encontramos en peligro
Mamá significa: Vida, por que nuestra madre nos dio la vida.
Mamá significa: Vida eterna, por que nunca queremos perderla y siempre la recordamos en todo momento.
SI todavía la tienes junto a ti, dile cuanto la amas y demuéstraselo con hechos.
Si ya no está contigo, grítale a los vientos, a las montañas, a los ríos, a las flores, a los campos…cuánto la amas, por que ella está allí, en los vientos que rozan tu cara, en las montañas y campos que admiras, en las aguas con que te bañas y en las flores que te brindan su aroma - ¡¡¡¡grita fuerte!!!! - por que seguro que te escuchará y te responderá que ella también te ama como el primer día de tu existencia.
17 mar 2007 - 04:20 AM
Hoy estaba mirando fotos de la infancia de mis hijos y he pensado con gran nostalgia: Donde se quedaron esos pequeños seres tan dulces y cariñosos, para los cuales su madre era el eje del mundo.
Cada día entiendo menos su forma de ser, sus cambios de humor y esa prepotencia que tienen al hablar. Ellos creen que están siempre en poder de la verdad y que nosotros sus padres, somos los que estamos equivocados.
Lucho a diario para comprenderlos y disculparlos, pero a menudo me pregunto ¿Dónde están esos pequeños seres tan maravillosos? Y no tengo respuestas para darme, y es entonces cuando me asaltan las dudas ¿Qué hice mal? ¿En que me equivoque?
Antes de que naciera la mayor cuando aún era una partícula de vida que latía dentro de mí, cuando trataba de adivinar su cara, y su cuerpecito empezaba a tomar forma en mis sueños, a menudo me preguntaba si sería capaz de responder a sus necesidades. Después de su nacimiento cuando llegué a casa y la puse en su cuna, ¡que le quedaba enorme! La vi tan pequeña, tan indefensa… Creo que ahí empecé a sufrir como madre.
El pequeño ya se encontró el camino un poco más fácil; ya no me despertaba por unas pequeñas décimas de fiebre por la noche. Ya no salía corriendo al medico al primer estornudo.
Ahora que ya son mayores, si consiguiera que me escucharan les diría que se fijen metas y que intenten por todos los medios alcanzarlas, pero que sobre todo tienen la obligación de ser felices, porque solo así podrán hacer felices a los que les rodean. Que tienen el bien más preciado que existe, que es la vida y por lo tanto tienen que vivir plenamente cada segundo que esta les brinda.
Pero sobre todo que no es más feliz el que más cosas tiene, sino el que menos envidia a los demás.
Y… que si alguna vez tienen dudas, que me busquen en sus recuerdos, que allí seguro que me encontrarán.