A solas te busco, sin lograr encontrarte.
Y extenuado y perdido,
me siento a esperarte.

Más en vano es mi espera.
No acudirás a buscarme.
Ni soy tu hijo, ni tú mi madre.

A solas me encuentro, sin nadie que hable,
más allá de mis pensamientos,
de miedo culpables.

Más nadie me busca.
No acudirán a esperarme.
Soy un hombre sólo, y la soledad no es de nadie.