Siempre digo ( y cada dia que pasa me convenzo) que somos una unidad de piel, huesos y sentimientos...
ADEMÁS DE ALGUNAS OTRAS COSAS, claro...
En ese juego que nos lleva hacia adelante por la vida, portando en una valija invisible qué somos y sin destino, aunque parezcamos tan seguros, decimos verdades y tambien mentimos...

Y yo, paladin de verdades, me doy cuenta que miento igual que cualquiera de la calle.. Me descompone la mentira, dije alguna vez. Y no mentía. En ese momento, claro.
Hoy, me sigue enfermando. Pero me callo. No la reclamo. No la discuto. A veces, irónicamente, la justifico. Y sigo haciendo silencio como en teatro, por el foro.
He aprendido a convivir con las mentiras. De la gente que amo. De la gente que ignoro. De la que me duele en el alma. De la que me es indiferente.
Y ya hasta me atrevo a cambiarle el nombre a ese recreo de blanco sobre negro. A veces, inclusive, le asigno el nombre de juego.

Y aunque me calle, no lo grite, no lo reclame. Aunque parezca que no me doy cuenta que me mienten. Aunque los demás crean que yo creo, la mentira es el infierno en el que vivo. Porque yo también miento.
No digo que me duele. No grito ni pregunto los porqués. Solamente dejo que el recreo de blanco sobre negro vaya cubriendo los espacios en oscuro.

Y hacia mañana, quien sabe, quizás también mi juego sea el mismo. Y engañe, y me disfrace. Y no haga mutis por el foro. Sino que por el contrario, me plante en medio de la escena. Y haga mi parte en esta farsa.
Siempre digo, y cada dia me convenzo. La mentira me enferma. Y sin médicos que la curen, transcurro hacia adelante, sin futuro.

Con verdades a medias, con mitades de mentiras... Mintiendo que no duelen, para que crean que me creo el recreo.
El negro avanza. Cada vez es menos el blanco. Pero no importa. Ya nada me importa (y ahora estoy mintiendo, mi Pepe Grillo se rie a carcajadas)